El mundo universitario escucha el clamor de Gaza

El pasado 7 de octubre de 2023 un ataque de Hamás causaba la muerte de 1.200 personas y el secuestro de otras 250 en Israel, un hecho que desencadenó una ofensiva por parte del ejército israelí en la franja de Gaza (Territorios Palestinos) que ya está siendo calificada de genocidio.

Al cierre de este artículo 35.000 personas habían fallecido víctimas de los ataques indiscriminados y masivos, de las cuales 7.797 eran niñas y niños, 4.959 mujeres, 1.924 personas mayores y 10.006 hombres. A estos fríos datos del conflicto hay sumar 10.000 cuerpos de personas fallecidas en Gaza aún no identificados y los más de 100 israelíes (la cifra varía según las fuentes) que se estima siguen secuestradas por Hamás.

Ocho meses después la sociedad civil está tomando las calles para pedir el fin de los ataques y los y las estudiantes universitarias se están convirtiendo en ‘punta de lanza’ de un clamor que quiere dar voz al sufrimiento de los gazatíes, al igual que los organismos supranacionales piden la liberación de los secuestrados.

Las primeras manifestaciones estudiantiles comenzaron en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y ya se han extendido a casi 140 campus universitarios norteamericanos, incluidos los de Washington DC y otros 45 estados.

Unas protestas que no solo exigen el fin del conflicto y de los bombardeos a edificios civiles en la Franja -como escuelas y hospitales-, sino también que las instituciones universitarias se desvinculen completamente de intereses y empresas que tengan conexiones con el ejército israelí u organizaciones que hacen negocios en Israel, ya que las consideran cómplices de las matanzas.

La dimensión del conflicto ha escalado a unos niveles tales que la palabra genocidio es una constante en las protestas y en las manifestaciones. Sudáfrica ha presentado una denuncia ante la Corte Internacional de Justicia (el tribunal de la ONU encargado de dirimir disputas entre Estados) contra Israel en este sentido, algo que ese país ha negado argumentado que «en Gaza está ocurriendo una trágica guerra, pero no un genocidio».

La protesta se extiende

Lo que ya es imparable es el clamor entre las y los universitarios. En el Reino Unido son más de 14 los campamentos levantados en protesta, más de una docena de estudiantes de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, y 10 de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, han anunciado que iniciarán una huelga de hambre para protestar contra las políticas de sus universidades.

En México se hacen cada vez más masivas las acampadas en la Universidad Nacional Autónoma (UNAM), en Argentina también se movilizan, y en Suiza, Ginebra, Lausana y Zúrich están presentes.

En universidades de Francia, Países Bajos, Alemania  y España se han producido protestas más pequeñas, que han sido rápidamente desalojadas por la policía, excepto en el caso español.

En la Universidad de Ámsterdam, el Rectorado, el Ayuntamiento y la Fiscalía llamaron a la policía antidisturbios para disolver un campamento montado por manifestantes que habían utilizado bicicletas y palés para construir barricadas. La policía detuvo a 125 manifestantes que se negaron a marcharse y, al cabo de unas horas, fueron puestos en libertad casi todos ellos.

En Berlín la policía desalojaba por la fuerza a un grupo de manifestantes pro palestinos que habían tomado un patio de la Universidad Libre acampado en señal de protesta. En Bélgica, más de 100 estudiantes ocuparon la Universidad de Gante exigiendo que la institución rompiera todos sus vínculos con empresas vinculadas al ejército israelí, algo que su Rector negó asegurando que no habría “ninguna desviación en la actual política de Derechos Humanos con respecto a un país concreto, en este caso Israel».

Jóvenes de todo el mundo se movilizan para pedir el fin de un conflicto que ha causado ya miles de muertos y muchos más de desplazados, el sufrimiento de los familiares de las personas secuestradas y un auténtico desastre humanitario en ciernes. El clamor no cesará hasta que se consiga la paz.

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